sábado, septiembre 24, 2022
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El eterno problema del edificio de Isabel II 13 de Santander: “Hay que poner otros 500.000 euros, lo mejor hubiera sido derribarlo”

Cantabria Directa

Hay que poner más dinero, ahora 500.000 euros. La suma total de las derramas se acerca a los dos millones de euros. El 5 de junio se cumple un año del desalojo.  “Sin tener que comprar el suelo y pudiendo hasta dividir cada piso, lo rentable hubiera sido derribar el edificio”, argumenta algún titular de vivienda del edificio del número 13 de Isabel II de Santander. Sobre todo después de haber aprobado la tarde del jueves 27 de mayo una nueva derrama, esta vez de 500.000 euros. La suma total de lo aportado por los propietarios y propietarias se acerca a los dos millones de euros y aún no hay fecha “para regresar a casa”. Dinero que es preciso dividirlo entre poco más de una veintena de titulares entre viviendas y locales y su respectivo coeficiente en metros cuadrados. Este pensamiento se pudo escuchar la noche de este jueves 27 de mayo por parte de algunas personas que ostentan la propiedad de este bien inmueble: “Con materiales del siglo XXI hubiéramos tenido una casa nueva en pleno centro. Ahora tenemos que volver a pagar, no sabemos cuándo vamos a volver a casa, tampoco si el hormigón volverá a ceder y tenemos los materiales de hace casi 80 años”.

Los propietarios del número 13 de la calle Isabel II de Santander vuelven a poner más dinero, esta vez 500.000 euros. Pusieron 700.000, volvieron a poner 400.000 euros, repitieron teniendo que aportar 300.000 euros más, y ya se acercan a los dos millones de euros. Desde el principio de la situación los únicos canales informativos de los propietarios son la administradora de la finca y la empresa Palomera que sigue al frente de la obra. Recientemente un topógrafo analizó la obra, su origen y su evolución. Según parece, la masa de hormigón que la empresa ha ido reponiendo en un principio “no tenía fin, lo chupaba todo”, pero luego a través del seguimiento realizado se ha podido observar que ese hormigón ha pasado la carretera de la calle Calvo Sotelo llegando hasta el edificio de la Tesorería de la Seguridad Social. Incluso en alguna de las viviendas de este número 13 de Isabel II se ha podido observar alguna alteración en las formas de ventanas o puertas. Y es que el edificio al tener una cimentación de la arena de playa el hormigón fluye y no crea masa tan fácilmente. El salitre que almacena la propia arena de playa ha actuado con el tiempo transcurrido con especial virulencia como un elemento oxidante contra todo tipo de materiales, en este caso contra el hormigón de los años 1940/1945.

La fecha que la administradora ha manejado para poder recuperar la propiedad es volver este mes de junio a las viviendas y en diciembre a los locales, pero no va a ser posible en ese plazo. Hay viviendas que están muy bien recuperadas, otras aún requieren aún más trabajo, en cambio los locales precisan una remodelación por completo en cada uno de ellos. Reformas y restauración total, desde el suelo, paredes, techos… todo.

DESALOJO EN JUNIO DE 2020

El desalojo del edificio, que data 1945 y cuenta con más 20 de viviendas, 9 locales a pie de calle y 8 en el entresuelo, se produjo el 5 de junio de 2020 sobre las 19.15 horas por resolución del Ayuntamiento después de que el técnico responsable de las obras de refuerzo lo solicitara al detectar que había un pilar debilitado. Ese día la ciudadanía de Santander tuvo conocimiento de que el número 13 de la calle Isabel II de Santander estaba en riesgo de derrumbe. Pero parte de la historia comenzó tres años antes.

A raíz de unas obras iniciadas en uno de los locales, situado en la esquina entre la calle Isabel II y Calvo Sotelo el año 2017, fue cuando se comenzaron a reforzar unos pilares y desde entonces existe un expediente en el Ayuntamiento de Santander. Eran las obras en la tienda Joyería Salamanca. Año 2017, siendo el aviso social de derrumbe en junio de 2020.

En junio de 2020, en las obras que se estaban realizando en el local donde se situaba la tienda de telefonía Orange, una de las vigas que hacía apoyo en un muro, si hubiera cedido, el edificio se habría inclinado, precipitado hacia la calle San Francisco. Ese fue el motivo de aviso para el desalojo.

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