martes, diciembre 6, 2022
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ANPE exige el cese de la consejera de Educación, Marina Lombó

Comunicado íntegro de ANPE Cantabria pidiendo el cese de la consejera de Educación, Marina Lombó:
Los tics autoritarios de toda su gestión hasta el momento, y la dejación de responsabilidades manifestada durante la crisis de la pandemia por COVID-19 ponen de manifiesto su incapacidad para gestionar una consejería de la importancia de la de educación.
El presidente de Cantabria Miguel Ángel Revilla, debe cesarla de inmediato para buscar a otra persona con una carácter más dialogante y receptivo. Ya no hay excusas como en la legislatura pasada. Esta vez, la Consejería del Educación está gestionada por el PRC, así que el presidente es el responsable directo de todo lo que está sucediendo.
Tras un tiempo de respeto institucional y pasados los 100 días de cortesía, ANPE Cantabria ya denunció en el mes de febrero la actitud intolerante y poco dialogante de la consejera. A partir de ese momento, todas las decisiones de esta consejera han sido tomadas de forma unilateral, sin espíritu de negociación ni voluntad de alcanzar acuerdos.
Con posterioridad, y tras decretarse el estado de alarma en el mes de marzo, se ha aprovechado esta situación para tomar decisiones totalmente unilaterales, rompiendo con los acuerdos alcanzados previamente en algunos casos: despido inmediato de 60 docentes de formación profesional, anulación del acuerdo del calendario escolar, intento de modificación de la orden de interinos sin negociación previa, publicación en boletín de normas que deberían negociarse con la Junta de Personal Docente, y así un largo etcétera de decisiones tomadas en contra de los trabajadores y sus representantes.
Por si fuera poco, la gestión de la consejera durante el confinamiento no estuvo a la altura, dictando una serie de instrucciones contradictorias y ambiguas, dejando toda la responsabilidad de la aplicación de la enseñanza a distancia en manos de los equipos directivos y del profesorado. Hemos asistido atónitos a una dejación de responsabilidades inédita en nuestra comunidad, utilizando la excusa de que los centros tienen autonomía pedagógica y organizativa.
Y de cara a la vuelta a las aulas en este curso escolar, más de lo mismo. La improvisación y la falta de planificación han sido la marca de la casa, con cambios de opinión constantes, con políticas erráticas y descargando la responsabilidad en los centros y en el personal docente. Hemos estado negociando los protocolos de vuelta a las aulas desde el mes de mayo, y la consejería se ha negado a aceptar las propuestas realizadas desde las organizaciones sindicales. ANPE Cantabria ha realizado decenas de propuestas alternativas de mejora a dichos protocolos, y solo han aceptado cambios nimios sin mayor relevancia. Hemos solicitado que se aplique una importante reducción de ratios como medida preventiva, dejando en 15 el máximo número de alumnos por aula, y eso, por mucho que el presidente lo diga en la televisión, es simplemente falso. Las ratios de alumnos por aula siguen siendo las mismas que el curso pasado.
Hemos vivido cambios de criterio de última hora, como por ejemplo la toma de temperatura antes de acceder a los centros educativos. Desde ANPE llevábamos meses pidiendo que se aplicara esa medida preventiva, y la consejería se cerró en banda durante todo ese tiempo, hasta una semana antes del inicio de las clases, en la que decidió que sí se aplicaría esa medida y se lanzó a la compra masiva de termómetros, para distribuirlos a toda prisa antes de que comenzaran las clases.
Por último, la crisis vivida esta semana en la localidad de Santoña ha sido la gota que ha colmado el vaso. ANPE Cantabria había solicitado retrasar el inicio de las clases durante los días que durase el confinamiento de todo un pueblo por riesgo sanitario. Sin embargo, la consejería de educación, y el gobierno de Cantabria, con el presidente a la cabeza, se han empecinado en la apertura de los centros escolares del municipio. Todo ello a pesar de que los directores de todos los centros públicos eran reacios a ello, a pesar de la disconformidad de las autoridades locales, y en contra de buena parte de la población. La consejera, una vez más, ha descargado la responsabilidad en esta ocasión en la Consejería de Sanidad para negarse a hacer lo que en Santoña era un clamor.
Afortunadamente, parece que la población tiene mucho más criterio y sentido común que nuestros gobernantes, y la asistencia de alumnos a las aulas en Santoña ha sido escasa.
ANPE Cantabria quiere agradecer la labor desarrollada por todos los equipos directivos y por todos los docentes de la enseñanza pública de Cantabria, que han sabido estar a la altura y en muchos casos han utilizado sus vacaciones y fines de semana para que los centros escolares estuviesen preparados para que la vuelta a las aulas fuese lo más segura para nuestros alumnos. Por desgracia, la consejera de educación no ha sabido estar a la altura, y por ese motivo, no merece desempeñar el cargo que ocupa.

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